Llevar la bicicleta a la calle, ya sea para dar un paseo o para transportarse, usándola como remplazo del coche o el transporte colectivo, es algo que, sin duda, requiere un grado determinado de experiencia y dominio del vehículo de pedales. Es fácil encontrar en Internet muchos artículos que hablan al respecto, muchos de ellos provenientes de países donde la bicicleta se usa con más frecuencia como una alternativa común de transporte. Se me ha ocurrido escribir una reseña más sobre el mismo tema porque en los últimos días he tenido la oportunidad de irme pedaleando al trabajo, de modo que, con cuatro o cinco viajes, poca cosa realmente, puedo decir que tengo una primera impresión de lo que es necesario conocer para salir al camino con un grado básico de seguridad. Finalmente, no me atrevería a manejar entre los coches si no me sintiera capaz de hacerlo. Será una reseña más sobre el mismo tema, pero espero que sea de provecho para el ciclista que aventura sus primeras salidas en el tránsito citadino.
En primer lugar diré que es un buen aliado el conocimiento del manejo y, más aún, la experiencia al volante, no en la bici sino en el coche. Es de gran ayuda saber cómo se comporta el tránsito vehicular, cuáles son las reglas de manejo comúnmente usadas, el reglamento de tránsito, la manera de dar avisos a los otros choferes, las respuestas repentinas que son frecuentes en el camino, como el momento en que alguien se va a dar la vuelta, o se va a estacionar, sin avisar, o que el colectivo va a detenerse porque hay gente haciendo la parada o lista para descender, cosas por el estilo. También es importante porque nos permite entender lo que es manejar al lado de otro tipo de vehículos; sabemos así que aveces no es tan obvio que hay un ciclista pisandonos los talones y que si nos movemos descuidadamente, y el ciclista también es descuidado, no será cosa justa echarse toda la culpa de un incidente. Es necesario, pues, conocer la perspectiva del chofer para tomar en cuenta su posibilidad de detectarnos en todo momento.
Otra cuestión importante es la del esfuerzo. Pienso que es importante, igual de importante que en el entrenamiento, tener en cuenta siempre la posibilidad de abusar de la capacidad que uno tiene. Debe ser muy peligroso si, por un sobreesfuerzo, a mitad de la calle sufrimos un mareo o, peor aun, una baja en las capacidades de respuesta o ejecución. Más vale manejar tranquilamente, cuidando no obstruir el flujo de los coches, a un ritmo que nos garantice nuestra mejor marcha sin excedernos en la intensidad. La mayor amenaza de no respetar el trabajo que nuestro cuerpo soporta sería la de sufrir una caida o un choque por el déficit en los mecanismos de respuesta o de control, o, incluso, sufrir un desmayo a causa de un esfuerzo mal atendido. Más aún, este cuidado es indispensable en toda actividad física que se realice; por sí solo, el sobreesfuerzo es ya un riesgo grande para la salud. Igualmente, es recomendable llevar una buena alimentación y dormir lo suficiente para no tener deficiencias energéticas que puedan tener un efecto en el mismo sentido.
Hay que llevar consigo lo más indispensable para superar los incidentes más comunes del ciclista. La llanta ponchada requiere de parches, desmontadores, bobma de aire, aveces hasta una cámara nueva y, desde luego, el conocimiento de cómo realizar la reparación. Es bueno llevar alguna llave de tuercas ajustable (perico), puede ser una pequeña, para poder corregir cualquier desajuste sufrido por una tuerca mal apretada o para poder realizar alguna reparación no prevista pero simple. Los tornillos tipo Allen son muy usados en el ensamblaje de bicicletas, por eso es indispensable tener un paquete de llaves para las medidas más frecuentes (generalmente 3, 4, 5 y 6) en nuestra bicicleta; hay que revisar cuáles son y tenerlos siempre a la mano. Dos desarmadores a la mano, uno plano y uno de cruz, siempre nos pueden salvar de muchos apuros. Es bueno también llevar agua, casco, gafas y guantes, así como un teléfono celular, dinero y una ficha técnica con información nuestra: datos personales, tipo de sangre, especificaciones sobre alergias o padecimientos, teléfonos a los cuáles llamar por si ocurre un incidente (tanto de centros de atención médica como de familiares o conocidos que puedan acudir en nuestra ayuda). Este es el paquete de cosas que usualmente llevo conmigo para los recorridos recreativos o de entrenamiento, desde luego que también para salir a la calle para recorrer distancias largas o muy transitadas.
La seguridad es un asunto de previsión, por eso es importante tener siempre un conocimiento claro de las condiciones en las que se encuentra nuestro vehículo. Tener la certeza de que no nos falta ningún tornillo, de que todas las tuercas están bien ajustadas y que las llantas están en buen estado, entre otras cosas, no sólo nos garantiza mayor seguridad de no sufrir algún incidente, sino que nos brinda mayor confianza de que somos menos propensos a uno o, en todo caso, de que una falla no será tan grave como para ponernos en peligro. Es una buena práctica pasar una revisión periódica y cuidadosa de todos los tornillos y tuercas de la bicicleta, revisar la presión de aire de las llantas, checar que los desviadores de la cadena no están torcidos, que los chicotes y zapatas de los frenos están en buenas condiciones, que la superficie de las llantas no está demasiado lisa, ajustar los conos y tazas de todos los baleros que lo requieran, mantener los rines alineados, agregar grasa y aceite a todos los puntos que lo necesiten y tener la bicicleta limpia para poder hacer todo lo anterior con menores reservas y mayor precisión. Es de gran ayuda contar con algún taller de confianza en el que nos puedan asesorar acerca de tales cuidados y donde podamos llevar la bici para reparaciones que requieran mayor experiencia. Adicionalmente, recomiendo la sustitución de piezas cuyo estado ya no es tan óptimo como para seguir haciéndoles enmendaduras (esto no solo va para la bici), sobre todo cuando alguien con experiencia nos lo indica; generalmente es la vía más costosa a corto plazo, pero pienso que muchas veces resulta más caro, a la larga, hacer reparaciones improvisadas como amarrar con alambres, hilos o cintas adhesivas, pegar piezas rotas, usar aditamentos o sustancias que no son adecuadas para una bicicleta, entre otras coas. Este es mi punto de vista, pero confío más en el gasto oportuno, siempre y cuando sea posible, claro está.
En forma resumida, presento aquí una lista de los puntos que considero importantes para manejar un poco más seguros en la calle. En primer lugar, atiendo a las capacidades del ciclista. Es importante el dominio de la bicicleta, por ello cabe destacar las siguientes habilidades:
- Capacidad de manejar con una mano, cualquiera que ésta sea, y hacer cosas con la otra: cambiar de velocidad, tomar un objeto sobre una mesa, acomodarse los lentes o el casco, etc.
- Habilidad para voltear hacia atrás por cualquiera de los dos lados y en cualquier posición que se maneje. Esto es importante porque nos permite “espejear” para hacer cambios de carril, detenerse o, simplemente, saber qué tenemos atrás. Es lo mismo que hacemos al manejar en coche.
- Desde luego, experiencia de la bicicleta en distintas circunstancias. Es bueno haber manejado muhcas bicicletas y tener mucha experiencia a bordo de una, pero es aún mejor conocer bien la bici que usamos con mayor regularidad, cosa que se logra con el uso mismo.
- Contar con una buena condición física es, a la vez que un fin, un buen principio. Esto nos garantiza que seremos capaces de enfrentar cualquier situación imprevista, como, por ejemplo, tener que dar un rodeo por calles inexploradas a causa de un cierre de las vías que acostumbramos utilizar; si nos topamos con pendientes espantosas o con que el camino es mucho más largo de lo que esperábamos no será gran problema, mas allá del tiempo, si nuestro cuerpo está acostumbrado al ejercicio.
- Conocimiento del reglamente de manejo, experiencia al volante y con los hábitos de manejo comunes de nuestra comunidad.
Sobre los hábitos del ciclista es importante tener algunas consideraciones:
- Dormir bien y alimentarse sanamente.
- Tomar abundantes líquidos, no sólo cuando se maneja sino también en nuestra vida cotidiana.
- No lo he mencionado pero, como usualmente pasa, es mejor salir con tiempo de sobra que ir a toda prisa, poniendo en riesgo no sólo a nosotros mismos sino también a los peatones u otros animales que circulen por la calle. Más vale ir con calma, y la anticipación suele ser un buen inicio.
- Otro punto que no he mencionado es el del gusto por el paseo. Es bueno disfrutar del recorrido y del gusto que da ir en bicicleta. Mientras mantengamos la atención en lo que hacemos, es una buena práctica hacer de cada recorrido una aventura emocionante. Eso depende de muchos factores, pero un punto de partida es la disposición del ciclista para pasar o no un buen momento. Procuren estar tranquilos y tomar con buenas expectativas la bicicleta siempre que estén a punto de iniciar su viaje.
Acerca del cuidado de la bicicleta, retomo los siguientes puntos:
- Hay que vigilar el buen estado de la bici. Garantizar que nuestro vehículo (incluso si nos lo han prestado) goza de buena salud mecánica nos dará seguridad y confianza.
- Es recomendable realizar, siempre que esté a nuestro alcance, todas las reparaciones que sean necesarias, usando tanto las piezas como el equipo adecuado.
- Es bueno contar con un buen mecánico, para dirigirnos a él siempre que tengamos alguna duda o para que se encargue de las reparaciones que desconocemos.
El equipo de seguirdad es importante:
- Llaves Allen de las medidas más usadas en la bicicleta que tenemos.
- Una cámara de llanta, por si es necesario renovarla a consecuencia de una ponchadura.
- Desarmadores, plano y de cruz.
- Llave perica pequeña que ajuste con todas las tuercas de nuestro vehículo.
- Parches y desmontadores para llantas.
- Ficha de información personal: datos personales y médicos.
- Casco, gafas, guantes y agua. No lo mencioné arriba, pero es adecuado usar accesorios que nos hagan más visibles para otras personas, como ropa con colores brillantes y reflejantes en la bicicleta.
Con esta serie de recomendaciones considero que tenemos un buen principio para poder aventurar nuestros primeros viajes en la calle, entre los coches. Sin embargo, estoy seguro al afirmar que sólo he citado aspectos de los más esenciales. No he dicho nada, por citar algunos casos, acerda de las recomendaciones para manejar de noche, del cuidado que hay que tener cuando vamos en lugares con alta densidad de peatones, de la forma de evitar o prevenir el ataque de los animales que usalmente asechan al ciclista, de la protección de la bicicleta contra robos, entre otras cosas. Es grande la lista de factores que será bueno considerar al momento de afrontar nuevas situaciones en la bicicleta, y esto también dependerá de los fines con los que lo hagamos, pero espero que el lector encuentre una buena guía de entrada para abordar una situación que muchas veces es tomada a la ligera. Espero que les sea de provecho, y ¡pásenla bien con su bicicleta!
Algunos enlaces interesantes:
http://www.sheldonbrown.com Un sitio en inglés con información diversa y divertida sobre el ciclismo. Para aficionados o profesionales, esta página es excelente por la gran diversidad de temas que aborda.
http://www.ciclosmaestre.com/mecanica/manual-indice.asp Un manual de mecánica sencillo y muy bueno para aprender a cuidar de nuestra compañera metálica de dos ruedas.
http://www.state.il.us/kids/isp/bikes/default.htm Instrucciones en inglés sobre distintos aspectos de seguridad en la bicicleta, formas de comunicarse con los automovilistas, aditamentos de seguridad, entre otras cosas.
http://bicyclesafe.com Un subtítulo de la página: How to Not Get Hit by Cars (Cómo evitar ser golpeado por los coches). No se necesita más explicación.